dimarts, 7 d’agost de 2007

El grupo Ponzán y Joan Català de Llavorsí.

Josep Calvet

El grupo Ponzán
Francisco Ponzán Vidal, anarquista y maestro de escuela, era de Huesca. Durante la Guerra Civil había trabajado para el Servicio de Información Especial Periférica (SIEP) de la República, que se dedicaba a los servicios de sabotaje y espionaje del ejército enemigo. Se exilió a Francia en marzo de 1939 y estuvo en el campo de concentración de Vernet d'Ariège (Francia), de donde pudo huir. Deseoso de continuar la lucha, contactó con los servicios secretos británicos, belgas y franceses y prestó ayuda en la evasión de políticos, militares, aviadores y judíos. Su grupo colaboró en la evasión de cerca de 3.000 personas y actuó incontables veces como correo, principalmente para la red Pat O'Leary, una de las redes aliadas más importantes en la Europa ocupada.
El grupo Ponzán, que operaba desde Toulouse (Haute Garonne, Francia), estaba integrado en su mayoría por anarquistas españoles. Entre los pasadores más destacados se contaban: Joan Català, Floreal Barberà, Agustín Remiro, Josep Ester y Vicente Moriones. Los evadidos a cargo del grupo Ponzán cruzaban los Pirineos a pie y eran conducidos al Consulado británico de Barcelona, donde se les facilitaba la salida de la Península Ibérica pasando por Portugal o por Gibraltar.
Ponzán fue detenido en abril de 1943 y pasó aproximadamente un año en la cárcel. Al cabo, fue entregado a la Gestapo y asesinado el 18 de agosto de 1944 en Buzet-sur-Tarn (Haute Garonne, Francia) junto con otras 53 personas. Fue condecorado a título póstumo por los gobiernos de Francia, Gran Bretaña y los Estados Unidos; en España, su aportación a la resistencia continúa en el olvido. Parte de su legado se conserva en el Musée Départemental de la Résistance et de la Déportation de Toulouse.

Precedentes de Joan Català
Joan Català Balanyà nace en Llavorsí (Pallars Sobirà, Cataluña) el 21 de febrero de 1913. Cuando estalla la Guerra Civil, se alista como voluntario a la columna Durruti (26ª División) y combate en el frente de Aragón. A mediados de 1938 se enrola en la 143ª Brigada de la 24ª División del ejército de la República, destacada en el Alt Urgell, donde desempeñará servicios de guía y espionaje. Forma parte del SIEP (Servicio de Información Especial Periférica) bajo las órdenes del anarquista aragonés Francisco Ponzán. El encuentro con Ponzán marcaría su vida; con él forjaría un estrecho vínculo que continuaría una vez acabada la guerra. En marzo de 1939, pasa a Francia y es retenido en el campo de concentración de Vernet d'Ariège, pero logra evadirse y llega a Andorra. Esta fue la primera evasión en el largo historial de Joan Català.

De Andorra a la líneas de evasión
En Andorra, Català empieza haciendo contrabando hasta su reencuentro con Francisco Ponzán, su antiguo superior del SIEP, que había pasado a colaborar con los servicios secretos aliados. Català se incorpora al grupo Ponzán, donde lleva a cabo tareas de espionaje. Fue detenido en Cádiz cuando iba a recoger los planos de la fortificación de la provincia y encarcelado en la prisión el Cisne de Madrid. De allí se evadió en noviembre de 1940, regresó a Andorra y se reincorporó al Grupo. Su actividad ayudando a pasar a refugiados extranjeros le convirtió en uno de los pasadores más destacados; pero Català, gran caminante de montaña, prefería hacer de correo que acompañar a gente.
En abril de 1941 fue detenido nuevamente, esta vez en la Estación de Francia de Barcelona, cuando acompañaba a dos aviadores norteamericanos. Otra vez logró huir, durante su traslado para comparecer ante el juez militar, y regresó a Andorra. A partir de entonces su misión consistió en llevar a Barcelona documentación para la CNT. Fue apresado mientras esperaba reunirse con Eliseo Melis, un anarquista que resultó ser un destacado confidente de la policía franquista. En diciembre de 1942 se evade de la cárcel Modelo pero le detienen a los pocos días. Trasladado a la prisión provincial de Lérida, es dejado en libertad en julio de 1943 gracia a un extraño "error burocrático".
Tres meses antes habían detenido a Francisco Ponzán en Toulouse y desmantelado la estructura organizativa del grupo. Al salir de la cárcel, Català se traslada a Barcelona y organiza, a instancias de Consulado británico, su propio grupo para sacar gente de Francia. El Consulado pagaba 3.000 pesetas por cada persona que llegaba a sus dependencias. La nueva línea de evasión, establecida en la Cerdaña, cuenta con un camión, lo que agiliza el trayecto y permite transportar mayores contingentes. Así, consigue trasladar varios grupos de militares polacos.

Las rutas
Català pasaba los Pirineos por Andorra o por la Cerdaña francesa desde Osseja (Haute Cerdagne, Francia), un itinerario más fácil. La ruta se decidía en función de la edad y la resistencia física de las personas que tenía que acompañar. Hacían parada en el hotel Jaume de Alp (Baixa Cerdanya, Cataluña) antes de emprender la travesía del Cadí. La ruta se hacía a pie, por caminos de montaña y con descansos en masías seguras, hasta Manresa (Bages, Cataluña). Allí, acompañante y evadidos seguían en tren hasta Barcelona y hasta el Consulado británico, sito en la plaza Urquinaona. En otras ocasiones, Català cruzaba la frontera por el Alt Empordà, donde los puertos de montaña no alcanzan los mil metros. Además, el trayecto de las comarcas de Gerona hasta Barcelona era mucho más rápido y seguro.

Después de la Segunda Guerra Mundial
Català fue detenido en Adrall (Alt Urgell) el 25 de junio de 1944 cuando regresaba de una expedición. En diciembre de 1946 fue juzgado y condenado a 12 años de cárcel. En marzo de 1947 protagonizó una nueva fuga, esta vez de la cárcel de Carabanchel (Madrid) y pasó clandestinamente a Francia, donde volvió a ser detenido por ir indocumentado. Fue puesto en libertad gracias a las gestiones de Robert Terres, un importante agente secreto francés que mantenía contactos con grupos de la CNT, en reconocimiento de los servicios prestados a los aliados. Malvive en situación irregular y, en 1952, atraca un furgón de correos con varios compañeros. Es detenido y pasa casi 15 años en varias cárceles francesas. Sale en libertad en 1965 y se instala en Andorra. Actualmente reside en la Seu d'Urgell.